Su muerte,
gracias, de Abel Amutxategi
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Una novela que se promociona como novela de humor y fantasía en la línea de autores como Terry Pratchett o Christopher Moore. Y es precisamente eso; en su línea, mezcla humor macabro con la fantasía realista de la muerte.
El autor consigue
recrear el estilo de Terry Pratchett utilizando comparaciones descriptivas
extensas y con las notas de autor* y el de Christopher Moore situaciones
irónicas que rallan lo absurdo
La historia es
original. No es una imitación del estilo
de autores que ya tienen mercado propio, por lo que no es sólo una estrategia
de marketing la referencia a estos autores conocidos por muchos.
Abel Amutxategi,
el autor, nos presenta a un protagonista que trabaja en una empresa que
comercializa con suicidios por encargo. Este
es, Samuel Pinedo que intenta contentar a su jefe y futuro suegro, mientras su
prometida Virginia Hasting le solicita que le haga una pedida de mano ajustada
a la familia Hasting.
Al mismo tiempo, Samuel, comercializa
con la muerte de Hortensia del Valle, su primera clienta, que ha dejado
de ser una anciana buscando la muerte y parece mostrar otros intereses a medida que avanza la historia. Y junto a:
Sonia Moira, compañera de trabajo; Martín Angulo, excompañero de trabajo y
vecino de Hortensia; y el propio Señor Muerte completan un escuadrón de aventuras bastante
peculiar.
Si en Futurama
teníamos las cabinas de suicidio aquí tenemos un contrato blindado que una vez
firmado es imposible de romper.
¿Existe en la
novela una crítica al uso de las nuevas tecnologías, los trámites
administrativos, la televisión y/o la religión? ¡¡Leerla!! Y me decís si habéis
entendido también esto en los personajes de acompañamiento con los son Jason,
el futuro yerno que todo padre de niña bien quiere tener; en Belial, siervo de
la muerte maqueado; y en Agustín Salazar o Maestro Kundalini según se tercie.
«Los labios de Hortensia no estaban demasiado acostumbrados a sonreír, en el mismo sentido en el que un primer ministro no está demasiado acostumbrado a pagar sus copas»
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