La rastreadora,
de Antonio Langares.
Había oído hablar
muy bien de otra novela de este autor en “el club de lectura: con un libro entre las manos” “Obsesión”.
Tenía ganas de descubrir por mí misma que era
lo que sorprendía tanto y que posicionaba a los lectores primeramente con una
indecisión y posteriormente con una recomendación de este escritor.
En una promoción
del autor en el club de lectura me decidí a leer en vez de Obsesión esta otra novela: "La
rastreadora", y teniendo en cuenta que dentro de unos días (enlace a Amazon ) se podrá adquirir
nuevamente a través de una conocida plataforma virtual de compra, adelanto así
una entrada que tengo pendiente desde hace meses, que fue cuando la leí.
También ha salido
mencionada en “Los premios pandemia2013” que es para mí y
para este blog, comparativa a escala mundial, como un referente a la revista
“Forbes”.
La sinopsis
oficial:
La mente es un laberinto sin salida para cualquier elemento perturbador que intente profanarla. Para Élyran, la rastreadora no lo es. Ella consigue extraer de lo más profundo lo que nunca queremos recordar… Todo lo que tratamos de ocultar a nuestra conciencia. Élyran tiene una nueva misión: rastrear la mente de Miguel, un vagabundo que permanece aferrado a estar siempre cerca de una iglesia ¿Lo logrará?El escritor español Antonio Lagares retoma con la novela La Rastreadora el tema de la porosa frontera de la mente humana entre el bien y el mal, entre la demencia y la cordura.
Y es sobre todo este último párrafo, los sondeos que hace la mente humana sobre el concepto de
bien y mal y como una misma persona puede pensar sobre un hecho o acción de
manera diferente según condicionantes.
Es una novela con
acciones verbales y actitudes violentas, a medida que se desarrolla el
encuentro entre Élyran y Miguel te posicionas a favor de uno y en contra de
otros. Te vas contagiando el odio y la actitud violenta de los personajes,
sufres a cada golpe y a cada palabrota para luego ir reconociendo la calma y la
paz que, al menos a mí, me ha provocado el desenlace.
Cuando comencé a
leerlo, me ayudo el vocabulario anexo para entender la fantasía narrada por el
autor. Me recordó, sin parecerse la novela ni el estilo del escritor a “El
cebo”, de José Carlos Somoza por el posicionamiento previo que tiene que hacer
el lector; un esfuerzo por entender un mundo muy similar al nuestro pero con
cambios sustanciales que nos ayudan a comprender la trama de la novela.
Ideas que
destaque en su momento de la lectura:
Me gustaría tener
un aparato que me identificara la coherencia mental y ausencia de conciencia
que tiene la gente de mí alrededor. No dejarme engañar por los que saben
camuflarse más que bien.
Desear de ser de
“esa pobre gente” que “solo busca el bienestar familiar por encima de creencias
religiosas e imposiciones políticas”
Curiosidad ante
la inmensidad de temas tratados en la novela: Cuba, y el arte del vudú.
O los símbolos y
los santos religiosos; símbolo de humildad y no de satanismo.
San Pedro
crucificado en cruz invertida.
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San Pedro crucificado en cruz invertida
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Así que sólo me queda agradecer al autor su dedicación para con los lectores. ¡Gracias Antonio!





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