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martes, 22 de diciembre de 2020

En la vida real

 


  En la vida real, guión de Cory Doctorowy y dibujo de Jen Wang.  Traducción de Julia Osuna. Editorial Sapristi. 

Sinopsis de la editorial:

A Amanda le encanta jugar a Terráurea en línea, el juego de rol multijugador masivo al que dedica la mayor parte de su tiempo libre. En esa realidad puede ser una líder, una luchadora, una heroína; es un espacio donde conocer a gente de todo el mundo y hacer amigos.

Pero las cosas se complican cuando se hace amiga de un «granjero», un pobre chico chino cuyo avatar en el juego cosecha ilícitamente objetos valiosos para luego venderlos a jugadores de países desarrollados a los que les sobra el dinero. A pesar de ser un comportamiento que va en contra de las normas de TerrÁurea, Amanda pronto comprende que las diferencias entre el bien y el mal no quedan tan claras cuando está en juego el sustento real de una persona real.

De manos de Cory Doctorow, autor de literatura juvenil (Pequeño hermano) y editor del blog Boing Boing, y Jen Wang, la creadora de Koko Be Good, En la vida real es una mirada perspicaz y arriesgada sobre la adolescencia, los videojuegos, la pobreza y las diferencias culturales.

  Esta lectura llego a mis manos por un club de lectura. Propusieron una lectura juvenil y la que nos dio a conocer para leer y comentar el director de las sesiones fue esta, fácil de localizar en bibliotecas y de adquirir en tiendas.

  Me  ha gustado como esta dibujado porque a medida que vas leyendo vas viendo referencias a si cargara un juego, y es que Amanda, la protagonista juega a un juego en línea. Nos cuenta su experiencia fuera y dentro del juego, y como no sólo el juego es un pasatiempo sino que ambos mundos, el real y ficticio para muchos, se entrelazan y beben el uno del otro.

Fragmento, En la vida real


  El juego le da experiencia y confianza para las relaciones social fuera, y muestra interés en temas sociales fuera que generan que dentro del juego reivindique y motive a otros jugadores de otros países con un precariedad laboral diferente a la de su entorno.

Fragmento, En la vida real


  Nos cuenta detalles como monetizar con actividades en un juego on line, que a mí por mucho que me expliquen soy ya algo antigua, en qué consisten la granjas de jugadores; y en mi opinión se hace extensible a todo tipo de actividad, juegos y redes social a la que estamos acostumbrados en estos momentos, picadores de datos de perfiles sociales para venta de pack de seguidores, extras y compra de cartas para juegos, puntos en tiendas de compra on line, actividades para obtener perfiles vips, etc.  Y ya sin meterse en grajas de criptomonedas o multicanales.

  Me parece interesante que aunque sea un comic juvenil con la aparición de los padres de Amanda, y la mención del club de juegos en los institutos abarque cinco décadas con tan solo unas pinceladas. Antes (y se sigue haciendo) te podías apuntar como extra al ajedrez, a juegos de mesa, al grupo de rol y a videojuegos.

Fragmento, En la vida real


  Habrá que seguir leyendo El príncipe y la modista y Destellos.






miércoles, 10 de febrero de 2016

Infernorama



«en el infierno com en todas partes,
hay jerrarquías»

Podéis descargar el juego de la novela desde la web de la editorial. Jugué antes de leerla  y pensé que consistiría en un secuestro de un bebe y en la búsqueda por parte de la madre…, no os dejéis engañar.

El argumento: Hope es una mujer que llega acompañada de dos enfermeros a un centro psiquiátrico. Tiene que pasar una evaluación con el terapeuta para que le asignen una habitación. Se descubre pronto que el centro psiquiátrico es en realidad el infierno. Las habitaciones son celdas donde los ocupantes conviven para toda la eternidad con sus peores acciones: las que les llevaron a terminar entre azufre y fuego.

Hope no recuerda su pasado y como llego al infierno pero el señor D (El Diablo, Demonio) le ofrece una salida: si consigue entrar en las celdas y expulsar a los inquilinos podrá salir del centro avanzando poco a poco hasta la entrada. Al menos eso es lo que entendí ya que me he encontrado con que la narración no es tradicional. El estilo con el que está escrito tampoco.

A modo de juego vas superando pantallas o niveles mientras lees capítulos en los que la protagonista se enfrenta a los inquilinos de la celda: todos violentos y desagradables. Son capítulos de acción, llenos de violencia y en la que te introduces como jugador principal en la figura de Hope.  Tienes que estar pendiente del marcador de puntos y del reloj del tiempo; ver que armas puedes usar o que pistas te da tu master: en este caso siempre el Sr. D.
Como lector lo que quieres es descubrir los acontecimientos que han llevado a Hope allí, al infierno, rodeado de maleantes y malhechores. También como lectora me sentí contemplando un libro de autoayuda diabólico, así que como poco; novela extraña y con garra.

Son historias duras, crueles y violentas, con tinte gore y/o sexuales (depravaciones).

Positivo: reactiva y descargas estrés como en los juegos de tiros, conseguida la sensación de videojuegos.

Negativo: la sensación como lector de que lo que te cuentan son acciones que vas a realizar y los escenarios son escenas prefijadas. Esperas otra partida ¿Hay segunda parte como novela? ¿Tienes que pasar directamente a jugar al videojuego?

El lenguaje especializado de videojuegos y las escenas que me han recordado a películas como pesadilla Elm Street en que atrapado dentro de un cuerpo, la «única»  alternativa es destrozarlo para salir; entre vísceras y sangre.
Escena de pesadilla en Elm Street

Desde Mi Mundo  cataloga la novela dentro del género gringhouse. Si se compara la novela con el cine sería ese el término usado para nombrarla. Quién desconozca el término puede visitar revmorbifica.

No penséis que hay que ser  un experto en juegos o videojuegos para poder entender la novela y comprender las referencias; las hay a juegos que han trascendido de una u otra manera del mundo "friki" de lo jugadores como por ejemplo Donkey Kong o Pac Man.



Para los que tengan vena investigadora algunos de los personajes tienen esa etiqueta de «basado en hecho reales» como Carlos Robredo Puch (El Ángel Negro) o Charles Manson entre otros.